Mente

Por: Leonardo Bautista


Susurra veneno en mi oído.
Incendia, inunda, arrasa, devora
a la misma tierra que la vio nacer
y sostiene sus raíces.

Inexpugnable fortaleza erguida
con miedo frío y duro.
Soberana implacable,
indolente, reaccionaria.

Cañón infatigable
disparando balas de remordimiento
balas de culpa
forjadas con memorias
de mi propia cantera.

Hábitos martillados de duro diamante.
Dictadora total.
Cabeza sin oídos.
Asoladora de cada divergencia.

Déjame ser y seamos juntos
recién nacidos
niños que saltan
antes de pensar.

Nuestros padres no volverán.
Estamos solos en el nido.
Abramos las alas de sangre
para que el sol
las endurezca o las derrita.

Volemos a través del miedo.
Bebamos lágrimas saladas.
Viajemos a tierras
que no se han inventado.

Destrocémonos el pico contra la roca
arranquémonos las plumas de sangre.
Hagamos parir a la temeridad
una piel húmeda y frágil
para descender al infierno
y arder hasta las estrellas.

Burlémonos del tiempo y de la muerte.
Destrocemos las tablas de Moisés.
Devoremos a dentelladas
un trozo de eternidad.

Arrojémonos sobre la tierra
mirando al cielo
con una sonrisa profana
extasiados.

Rindámonos a los buitres
mientras exhalamos la satisfacción
de haber sido todo
lo que pudimos ser.


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