Ir al contenido principal

Un relato y una carta escritos al azar


Por: Juan Francisco Florido Arteaga

Juego de escritura diaria # 3:

LAS SEMANAS SANTAS

Hasta de pronto te acuerdas. Esa vez cuando iban en semana santa a la finca de tu abuelo. Por ahí a las afueras del pueblo. Que tu papá te decía que no se podía comer carne. Que no te bañaras en el río porque dizque te convertías en una trucha. Que los jueves y viernes santo eran para ayuno y el resto de la semana se rezaba. Acuérdate de lo mucho que odiabas el viudo de capaz, pero igual te lo comías porque no había nada más. Odiabas la noche de oración y de silencio pero amabas madrugar. Siempre te levantabas temprano para acompañar a tus abuelos y a tu hermano Luis a meterte entre los frutales. Para esa época ya estaban cargados de duraznos redondos y rosados. Lunes, martes y miércoles ibas desde temprano con Luis y tu abuelo a cosechar la fruta hasta que la abuela llamaba a almorzar viudo de capaz. Luego de eso, no se te permitía salir. Hasta de pronto te acuerdas cuando cumpliste los 5 años que te llenabas los zapatos de tierra y sudabas mientras cargabas costales llenos de durazno. El miércoles te tocó comerte el viudo y luego ibas para tu cuarto donde te ponían a rezar. De pronto te acuerdas del hambre tan tremenda que te dio ese día y en lugar de quedarte en tu cuarto, te escabulliste a la cocina sin que tu padre te viera. La cocina estaba roja por la luz del atardecer y olía a puro durazno recién cortado. Una mezcla entre dulce, tierra y agua lluvia. Hacía frío y no te contuviste. Te metiste en el costal de tu abuela y te robaste por lo menos cinco duraznos. Cuando no podías más del hambre le clavaste los dientes al primero y notaste lo extraño del sabor. Cuando lo miraste, te diste cuenta que por dentro estaba lleno de gusanos y lo escupiste. Botaste los demás, gritaste y lloraste tanto que tu padre salió corriendo de su cuarto. Te dio cuatro golpes con su cinturón y no saliste del cuarto hasta después del viernes santo. Nunca volviste a probar un durazno. ¿Te acuerdas?

 Juego de escritura diaria # 5:

FINAL ALTERNATIVO PARA LA PENA MÁXIMA


Barranquilla, febrero 15 de 2003
Señora
Luz Dary de Concha
Apreciada sra:
Por medio de la presente, lamentamos anunciarle el fallecimiento de los señores Mariano Concha y Saúl Concha el 2 de febrero del año en curso. Los dos señores fueron encontrados en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez. Según los informes médicos, la muerte del señor Mariano Concha se dió debido a un impacto en el cráneo provocado por un salto de euforia contra el barandal de la tribuna sur, durante el compromiso entre la selección Colombia y la selección de Ecuador. No obstante, su muerte no fue inmediata. Su cuerpo fue hallado en el baño de la tribuna sur, una semana después del compromiso.
A su lado encontramos el cuerpo del señor Saúl Concha, fallecido por intoxicación etílica. Si bien los señores fallecieron hace dos semanas, el personal del estadio únicamente pudo saberlo alertados por el olor de sus cuerpos en descomposición. Este olor resulta ser muy común en los servicios sanitarios del estadio, motivo por el cual no despertó sospechas inicialmente.
Además de nuestras sentidas condolencias, le solicitamos muy atentamente que se comunique con la secretaria de cultura, patrimonio y turismo de la ciudad con el fin de disponer de los cuerpos, dado que los demás familiares de ambos señores se han negado a recibirlos.
De igual manera, recibirá una citación por parte de la fiscalía seccional Barranquilla para responder por los daños que sus familiares causaron en la terminal de transportes de la ciudad.
Agradecemos su comprensión.
Atentamente:
Luis Diógenes Pulgarín Aguirre
Gerente del Estadio Metropolitano de Barranquilla Roberto Meléndez

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Hombre no particular

Hombre no particular Sobre Bartleby, el escribiente
Por: Nicolás Ibáñez “I would prefer not to”



Hablamos de Bartleby, el escribiente, la novela de Herman Melville. En ella, el personaje protagonista, Bartleby, utiliza una de las fórmulas que más interpretaciones ha suscitado la historia de la literatura. Se trata de una máxima, de una frase de singular gramática que se ha convertido así mismo en baluarte de una numerosa casta de hombres que se dicen herederos de este personaje y que ha ocupado a filósofos, literatos y psicólogos. Tienen en común todos ellos una tendencia preferente e irrefrenable hacia la inmovilidad, una especie de pulsión negativa por la vida. 
La frase la dice el personaje por primera vez cuando, después de ser contratado, se le pide que abandone su trabajo de escribidor y ayude a verificar unos documentos. “Bartleby, con una voz singularmente suave y firme, replicó: —Preferiría no hacerlo.” Preferiría no hacerlo, dice a modo de sentencia sin posibilidad de réplica. A …

Primera sesión: 1. La levedad y el peso

¡Inició nuestro club de lectura de cuarentena!
Después de hacer una breve introducción al autor y su contexto, hoy comentamos la primera parte de La insoportable levedad del ser.
SESIÓN 1: EL PESO Y LA LEVEDAD: Discusiones acerca de las primeras dicotomías. La discusión entre los lectores arrancó a partir de la dicotomía planteada entre peso y levedad y de qué forma está relacionada con el eterno retorno. Kundera lo plantea a partir de un punto de vista histórico y relaciona la levedad de un hecho con su imposibilidad de repetición, mientras que la idea del peso la relaciona a la imposibilidad de la fugacidad de un hecho histórico. La dicotomía entre peso y levedad resulta ser una constante en todos los aspectos de esta primera parte: desde las características fundamentales de los personajes como lo que para Tomás significan Teresa y Sabina respectivamente, desde el tipo del lenguaje que se utiliza e incluso desde las imágenes que consciente o inconscientemente el autor utiliza …

Cantan los sentidos

CANTAN LOS SENTIDOS Sobre Helen Keller
                  Por: Nicolás Ibáñez
“!Qué pobre sería mi mundo sin la imaginación!” H.K.
Hay que haber nacido poeta para ser Helen Keller. Lo digo en toda la expresión de la palabra. Poeta. No sólo como alguien que se devana los sesos escribiendo versos o prosas que capten un pequeño instante de la infinitud del tiempo y del espacio. Ella es más que simplemente eso. Hellen Keller es la imposibilidad de la poesía hecha expresión poética, la negación de todas las posibilidades convertidas en manifestación íntima, en loa, en canto: es el puño en la cara para quienes, diletantes, se frustran ante sus propias incapacidades en el primer o segundo intento.

No pretendo de ninguna manera subirla a las cimas baratas de la autoayuda, ni recomendar su lectura a aquellos que han perdido la fe o que se sienten incapaces, perdidos y solitarios (todos en este tiempo nos sentimos incapaces, perdidos y solitarios). Lo que quiero resaltar de Helen Keller es su sensi…