Segunda semana: Aura de Carlos Fuentes

Para esta segunda semana del Ciclo de Novela Breve, visitamos (¿o nos visitó?) la presencia de Aura, del escritor mexicano Carlos Fuentes. Esta novela fue publicada en 1962 y sigue llamando la atención de críticos y lectores por varios motivos. A pesar de ser bastante corta, con una extensión de alrededor de 40 páginas, Aura condensa un sinnúmero de elementos estilísticos y simbólicos que obligan a mirar cada línea con detenimiento.

En primer lugar, es un relato escrito por completo en la primera persona del singular. Es decir, que toda la novela está escrita como una voz que se dirige al personaje, el historiador Felipe Montero, y a la vez al lector. Este elemento estilístico, por sí mismo, le ha valido a la novela un enorme reconocimiento.
Cierras el zaguán detrás de ti e intentas penetrar la oscuridad de ese callejón techado -patio, porque puedes oler el musgo, la humedad de las plantas, las raíces podridas, el perfume adormecedor y espeso-. Buscas en vano una luz que te guíe.
 
Aura está contada por un narrador-demiurgo, que conoce y determina todas las acciones del personaje. No sabemos si se trata de un narrador omnisciente, ya que parece que solo acompaña a Felipe y nos induce a entrar en su piel y realizar el viaje con él. Adicionalmente, casi toda la novela está escrita en presente, lo cual genera la sensación de estar viviéndola, o reviviéndola, al mismo tiempo que se lee.

Desde el inicio, en el que Felipe Montero se da cuenta de que requieren un historiador tal como él, Aura parece ser un llamado misterioso. El personaje llega a la casa y constatamos que hemos entrado con él a un laberinto de oscuridad. Es una casa colonial, una mera ruina de un pasado lejano, casi caduco. Parece que allí la civilización ha perdido terreno, y la naturaleza se impone a través de plantas, animales y de la oscuridad misma. En esta morada femenina, los símbolos religiosos y paganos van introduciéndonos en una historia de brujería. Carlos Fuentes utilizó como epígrafe de Aura una cita del libro La Bruja, del escritor Jules Michelet, lo cual nos sirve como clave para situarnos en este contexto. Tal como lo analizó Mario Mendoza en su ensayo Un aquelarre en la calle Donceles 815, la estructura narrativa de Aura parece la secuencia de un hechizo, o de un rito.
- Spoiler alert -

Felipe es contratado por una anciana llamada Consuelo para organizar y escribir las memorias de su esposo, un general mexicano del siglo XIX. Al tercer día, las memorias y unos daguerrotipos que las acompañan, le revelan al historiador que él mismo es el general.
A su llegada a la casa, Felipe se enamora de Aura, la hermosa sobrina de la anciana. En un limbo entre el sueño y la realidad, logra consumar su amor por la mujer, para al tercer día darse cuenta que Aura no es otra que la misma Consuelo.
El hechizo en el que cayó Felipe lo obligó a reconocerse en un pasado que le era totalmente desconocido.



Pareciera que el destino de Felipe, y de nosotros, sus compañeros de viaje, es quedar atrapados en esta repetición de la historia, en esta maquinación que la bruja ha hilado como una trampa con forma de deseo. Sin embargo, el análisis de Mario Mendoza señala que es posible que Fuentes haya querido traer a colación la visión azteca del eterno retorno y no la griega. : "La serpiente griega, al devorarse su propia cola, condena a la historia al eterno retorno de lo idéntico. Pero Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, diferencia principio y fin como dos puntos lejanos entre sí, formando un espiral y no un círculo. Es así como en el retorno se introduce la variación".

La obra de Fuentes, al igual que la de otros escritores del famoso "Boom Latinoamericano", está atravesada por una pregunta por la historia y la identidad Latinoamericana. En otros de sus libros relucen momentos de la historia mexicana, desde las civilizaciones milenarias, pasando por la conquista hasta el proyecto moderno de Nación. No es gratuito que el personaje de Aura sea un historiador y que sea él quien cargue el destino de reconocerse en el pasado. Una frase lo suficientemente célebre indica que el primer paso para transformar la historia es reconocerse en ella. Ojalá nuestro destino como latinoamericanos sea el trazado por Quetzalcóatl y en medio de tanta repetición, podamos ejercer el cambio.
Aura hizo que en nuestra sesión del Club rondara de nuevo la pregunta: ¿qué es Latinoamérica? Una posible respuesta, expuesta por Carolina Sanín y traída a colación por varios de los lectores del Club, es: Latinoamérica es un sueño.


 

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